Protagonistas en primer plano: Braudilio Vinent.




El ex-lanzador Braudilio Vinent, conocido también como ¨El Meteoro de La Maya¨ escribió una singular historia durante sus 20 participaciones en nuestras Series Nacionales lo que unido a su meritoria presencia en un número importante de eventos internacionales vistiendo la franela del equipo Cuba, le confieren la honrosa distinción de ser considerado, categóricamente, como el mejor exponente del pitcheo cubano durante el período revolucionario e incluso algunos llegan a calificarlo como el mejor de todos los tiempos.

He aquí algunos datos impresionantes de su palmarés nacional: 477 juegos lanzados, 400 como iniciador, 265 completados, 221 victorias y sólo 167 derrotas, 63 lechadas, 3259.2 entradas lanzadas, 2134 ponches propinados, 989 boletos otorgados y promedio de efectividad de 2.42.

Números verdaderamente impresionantes que lo colocan entre los primeros en la historia de nuestros campeonatos en dichos departamentos.

Ante tan brillantes resultados simplemente habría que aclarar que tal vez estos dígitos habrían sido aún ligeramente superiores si el batallador y corajudo Vinent hubiese decidido poner fin a su carrera antes de que, por razones biológicas, su rendimiento empezara a decrecer; período final de su fecunda vida deportiva en el que algunos bateadores pudieron sacar provecho de una vulnerabilidad que empezaba a asomar ante los ojos incrédulos de la afición, acostumbrada al dominante y hermético trabajo de este coloso del box.

Hoy día, acogido desde hace muchos años al retiro, sigue ligado al deporte donde se convirtió en un referente de nuestro beisbol, tanto nacional como internacionalmente.

En ocasión de mi más reciente encuentro personal con esta gloria deportiva no quise desaprovechar la oportunidad para conocer qué tareas cumple actualmente y sus consideraciones sobre el pitcheo actual en nuestra provincia.

Acerca de su misión actual Vinent nos contó: ¨Bueno en estos momentos me encuentro aquí en la Comisión Provincial de Beisbol trabajando con las distintas categorías fundamentalmente con los infantiles. Estoy visitando las áreas en las cuales se trabaja con niños para transmitir mis humildes conocimientos y mi experiencia en favor del futuro de este deporte en el territorio¨.

Conocedor de los problemas confrontados por el pitcheo indómito en los últimos tiempos aproveché para solicitarle un mensaje dirigido a las nuevas promociones de lanzadores, y el astro respondió:¨ Yo le diría a nuestra juventud, a nuestros atletas nuevos, algunos de los cuales tienen muchas condiciones para avanzar en esta disciplina, que se dejen guiar por los lanzadores que durante años tuvimos el privilegio de defender el estandarte de la provincia y el país, porque pienso que esa experiencia les puede resultar muy útil.¨

Al pedirle algunas recomendaciones concretas Vinent agregó: ¨Hay que trabajar incesantemente en el control, para buscar fuerza en el brazo hay que hacer ejercicios de fuerza, ejercicios de piernas, trabajar con la mecánica de los movimientos y además -no menos importante- dotarse del adecuado pensamiento técnico táctico, porque este último falla frecuentemente¨.

Nuestro interlocutor abundó:¨Además,  pitchean y lo hacen muy parados, el pitcher no debe de lanzar tan erguido, sino que tiene que buscar su impulso, proyectar hacia delante la pierna de apoyo. Eso no es tan difícil. Debo aclarar, sin embargo, que no quisiera que los lanzadores se inclinaran por el uso excesivo de las pesas para los brazos porque eso les puede producir cierta rigidez muscular. La clave está en dirigir el trabajo hacia el fortalecimiento de las piernas que son el todo del pitcher. En suma, el fundamento esencial consistiría en acentuar la resistencia a la velocidad, el lanzador que no se canse de correr no puede estar fuerte, no puede estar duro; ello- lo reitero, unido al pensamiento técnico-táctico¨.¨

Persuadidos de la fortaleza proberbial del brazo de nuestro entevistado y de su constante disposición para subir al box en auxilio de su equipo, le preguntamos sobre la frecuencia con que trabajaba. Vinent nos reveló: ¨ Yo lanzaba cada cuatro días, cada tres días. Si se está bien preparado se puede asimilar esa carga a corto plazo. Por ejemplo hoy tira nueve entradas, al día siguiente hace los ejercicios que le corresponden, al otro empieza a soltar la bola desde largas distancias para ir acondicionando el brazo y ya al tercer día puede pitchear perfectamente. Todo depende de estar bien preparado y el pitcher ¡es el que más tiene que trabajar!¨

Otra faceta caracterizó al corajudo lanzador y contribuyó a su grandeza, el detenido estudio de las debilidades de sus adversarios; por lo que le pedimos que nos hable de ello: ¨Lo fundamental es pensar, mirar a su contrario, codificar con qué lanzamiento lo sacas out; de lo contrario al no chequear a los bateadores los colocarías siempre en situación de ventaja; podrían sacar dividendos de tu desconocimiento sobre sus puntos vulnerables en la zona, así como los lanzamientos que les resultan más difíciles de batear¨.

A pesar de los serios dolores de cabeza del pitcheo santiaguero en la reciente temporada, nuestro célebre entrevistado al cerrar el breve y ameno diálogo no tuvo reparos en proclamarse optimista de cara al futuro inmediato: ¨ Yo creo que el futuro del equipo Santiago ya está a las puertas, yo pienso que no haya problemas: hay atletas con cualidades y a ello hay que sumar la experiencia del colectivo técnico; todo lo cual daría como resultado que los muchachos estén listos para trabajar a cualquier nivel de la pelota cubana¨.

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