Santiago de Cuba, balance del primer tercio

Tras la culminación de la jornada dominical se cumplió el primer tercio en la ronda clasificatoria de la 50 Serie Nacional de Beisbol y al cabo de este primer segmento los Elefantes del Cienfuegos protagonizan el mejor desempeño colectivo al exhibir balance de 23 victorias y sólo 7 derrotas que los sitúan como vanguardistas de la División Occidental; en tanto  los Tigres de Ciego de Ávila marchan a la cabeza de la División Oriental con saldo de 20 ganados y 10 perdidos.
 
Tanto sureños como avileños gozan de dos juegos de ventaja sobre sus más cercanos seguidores: Habana y Pinar del Río tras la huella de los paquidermos y Guantánamo pisándole los talones a los felinos.
 
Ayer Granma refrendó una inusitada supremacía sobre Santiago de Cuba en esta temporada (tómese en cuenta que en el período de la XVII Serie Nacional a la XLIX –incluyendo las post temporadas- el saldo resulta favorable a las Avispas 147-74) al completar el enfrentamiento bilateral con balance favorable de 5 victorias y una sola derrota.
 
Un categórico fuera de combate en siete entradas con pizarra de 14 carreras por 1 fue el último golpe propinado por los Alazanes.
 
Les propongo ahora pasar revista a la actuación de Santiago de Cuba durante este tramo que dejamos detrás.
 
Desde el punto de vista colectivo los indómitos acumularon 16 éxitos y 14 fracasos, es decir jugaron para un average de 533 y están separados a cuatro juegos del conjunto de Ciego de Ávila;  al mismo tiempo tienen también por delante a las novenas de Guantánamo y Granma.
 
Con respecto a la ofensiva el seleccionado que comanda Antonio Pacheco promedió para 293, índice que los incluye entre los ocho primeros equipos del campeonato en este renglón y que al mismo tiempo está por encima de la media del certamen que es de 289.
 
En total acumularon entre sus batazos 46 dobles, 2 triples y 38 jonrones lo que les representa un slugging de 456, aspecto este último en el que únicamente Granma alcanzó remontar la cifra de 500.
 
Luego, no es ciertamente una mala nota la que se lleva el seleccionado en el apartado del ataque durante estos primeros treinta juegos.
 
Tampoco merece reproche el desempeño de su defensa capaz de ostentar el segundo mejor comportamiento colectivo del torneo con excelente 979, únicamente inferior al 985 de Ciego de Ávila. Apenas 24 errores en un total de 1152 lances hablan elocuentemente del hermetismo que han mostrado al campo.
 
Solamente valdría la pena resaltar la fisura que ha mostrado su receptoría para evitar los robos de base, ya que un total de 23 estafas de que han sido víctimas los muestran como los más vulnerables en este acápite.
 
En el pitcheo han radicado los mayores dolores de cabeza de la nómina rojinegra como lo demuestra su promedio de efectividad de 5.84, superior a la media del campeonato que es de 5.10. Sin embargo, la focalización del problema nos lleva preferentemente a su pitcheo de relevo (7.21) cuyo rendimiento ha resultado muy inferior al logrado por los abridores (4.94).
 
Debemos llamar particularmente la atención sobre los serios problemas con el control que han tenido los serpentineros santiagueros, tómese nota de que han otorgado 131 bases por bolas. En este negativo aspecto Metropolitanos encabeza el listado con 155, sorprendentemente van seguidos por los serpentineros de Industriales que totalizan 142; mientras que el pitcheo granmense ha boleado a 131 oponentes, al igual que Santiago de Cuba.
 
De modo que, a pesar de la alentadora incorporación de Norge Luís Vera, la más reciente demostración de Alberto Bicet, el formidable desempeño del joven Alaín Delá y la indudable contribución del experimentado Danny Betancourt, todos encartados en la rotación abridora, la misión pendiente es articular un pitcheo de segunda línea que rinda mejores dividendos;  pues hasta el momento es un verdadero signo de interrogación el desempeño que van a mostrar en cada salida los hombres en quienes descansa esta responsabilidad.
 
Por otra parte quiero llamar la atención sobre los consabidos problemas de la especialización, no es recomendable estar alternando a los lanzadores en ambas funciones porque ello, además de pasar por alto las peculiaridades de estas tareas, puede conducir al sobre uso y ello es muy preocupante ya que puede conducir a lesiones. Recuérdese que Delá fue utilizado en ambos roles y más recientemente Carlos Portuondo paso de cerrador un día a abridor al siguiente.
 
No me extiendo más, tengo la certeza de que el cuerpo técnico ha tomado nota de estas evaluaciones y las tomará en cuenta para el segmento que se iniciará mañana con la visita que realizarán las Avispas al estadio Augusto César Sandino de Villa Clara.
 
 
Cuba, beisbol, Serie Nacional
 

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