Serie Nacional 53 en brazos del enigma


Una vez más el período que antecede al principal espectáculo deportivo cubano, la Serie Nacional de Beisbol, está marcado por la incertidumbre para los seguidores de este deporte y hasta para los propios encartados en la competición.

Después del nebuloso preámbulo de la Serie Nacional 52, que se atribuyó al enjundioso análisis de más de 170 propuestas de estructura que condujeron !al fin! a la variante consagrada por las máximas autoridades de este deporte en el país,
el campeonato tomó cuerpo y lo hizo acompañado de una especie de declaración de fe en torno a la certeza de que los cambios necesarios para elevar el nivel de nuestro beisbol pasan ineludiblemente por la consolidación del nuestro torneo deportivo doméstico por excelencia.

Parecería entonces que todos los esfuerzos estarían enfilados a asegurar su desarrollo armónico, a respetar sus plazos, a garantizar su logística, a instaurar de una vez y por todas la previsión para acabar con las improvisaciones de último minuto, a consagrar el respeto a los millones de aficionados que lo siguen con devoción a lo largo y ancho del país, mediante la transparencia y la información oportuna de todo lo relacionado con el evento.

Más no, los hechos parecen avanzar en sentido contrario como ha ocurrido históricamente.

Desde que Cuba confirmó su intención de retornar a la Serie del Caribe (se materialice o no en el corto plazo) quedó clara la necesidad de ajustar nuestro calendario, es decir anticipar el inicio de nuestro torneo invernal para poder insertarnos en esa competición. Se habló entonces del mes de octubre.

Perfecto. Apenas era necesario concertar oportunamente la nueva fecha de inicio y hacerla de conocimiento público para que los técnicos pudieran trabajar con todas las herramientas científicas en la preparación de los peloteros y poder hacerlo con arreglo a un cronograma fiable que les permitiera diseñar con exactitud la secuencia de las cargas de entrenamiento para lograr lo imprescindible: que la óptima forma deportiva se alcance en el momento adecuado.

Después de un tiempo más que razonable para producir una definición en asunto tan elemental seguimos acompañados por el ingrato mutismo oficial, lo cual lógicamente ha desatado la natural impaciencia de la afición en todos los ámbitos del país.

Entonces se dejó entrever -de modo no oficial- que las cortinas se abrirían en el entorno de la segunda quincena del mes octubre, rumor que fue terreno fecundo para todo tipo de adivinanzas y que al cabo fue seguido por otra filtración -de origen igualmente desconocido- que fijó un término mucho más cercano, el 1 de octubre.

Pues no, nadie se haga ilusiones. A estas alturas es un secreto absoluto la fecha de comienzo de la Serie Nacional 53 y los entrenadores en cada uno de los territorios estarán ocupados en descifrar variables para que su trabajo no se les descarrile. Bonita manera de instaurar la proclamada voluntad de respeto hacia nuestro torneo deportivo por antonomasia.

Si no me cree, lea lo que declaró al rotativo Granma Ibrahim Averhoff, funcionario de la Comisión Nacional de Beisbol: "Hasta hoy no hay fecha; se mencionaba el día primero de octubre, pero no es así¨.

Pero eso no es todo.

Ustedes recordarán, sin dudas, la prolongada penumbra que vivió el Estadio Latinoamericano tiempo atrás, hecho que obligó en su momento a mudar de sede al emblemático equipo Industriales, circunstancia nada feliz para el mejor desarrollo del campeonato cubano.

Ese apagón deportivo se trató de explicar de muchas maneras que al cabo articularon crisis económica, bloqueo, presupuesto, etc; pero ninguna de ellas caló en el entendimiento colectivo pues, pese a identificar y comprender estos problemas reales, la oreja peluda de la falta de previsión y de la incapacidad para deslindar las prioridades no pasó inadvertida para la sensibilidad de muchos.

Ahora estamos a las puertas de otro desaguisado: en medio de la referida necesidad de adelantar el inicio de la Serie Nacional, hace apenas 20 días se acometieron los trabajos de reacondicionamiento del terreno del Estadio Latinoamericano, es decir 10 días antes de septiembre, mes que es conocido como uno de los más lluviosos en Cuba.

Consecuencia: los trabajos están muy retrasados con motivo de las precipitaciones y se deja entrever la posibilidad de que nuevamente Industriales tenga que abandonar el Latinoamericano, al menos al comienzo de la temporada.

No lo digo yo, lo dijo Ibrahim Averhoff en palabras que cito y que aparecen en el artículo de marras que vio la luz hoy en el periódico Granma¨...Y en cuanto a Industriales, si cuando se determine la fecha de inicio aún los trabajos del terreno no han finalizado, jugará como visitador las primeras subseries"

De modo que como ¨impecable¨preámbulo de la Serie Nacional 53 tenemos a estas alturas: fecha de inicio desconocida, cambios para reajustar el esquema que se implantó en la pasada edición indefinidos y, por añadidura, la proclamada catedral del beisbol cubano en desesperada cuenta regresiva so pena de quedar fuera a inicios del campeonato.

Sin duda alguna, la voluntad expresa de perfeccionar nuestra Serie Nacional -piedra medular para llevar a niveles superiores al beisbol cubano- contrasta con esta desafortunada realidad.

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