Japón bailó en casa del trompo.

Texto y foto: José R. Castillo Argüelles.

El equipo japonés dictó cátedra beisbolera en el mismísimo Dodger Stadium y aplastó las esperanzas estadounidenses de pasar a la final del II Clásico Mundial al propinarle humillante derrota al seleccionado del país sede con pizarra de 9 carreras por 4.

En la propia cuna del beisbol el conjunto nipón ratificó su favoritismo para defender ante Corea del Sur el cetro que conquistaran en la primera edición del evento, cuando superaron el en choque decisivo a la representación de Cuba.

Nuevamente el astro Daisuke Matsuzaka (3-0) lideró a sus compatriotas al realizar apertura de cuatro y dos tercios de entrada en las cuales admitió dos carreras limpias, toleró cinco hits, ponchó a cuatro y regaló tres boletos.

Desde el punto de vista ofensivo sobresalieron por los ganadores el torpedero Nakajima (5-2) y el receptor Johjima (1-1), quienes fletaron – a partes iguales- cuatro de las nueve anotaciones del plantel asiático; así como el antesalista Kawasaki (4-2) y una remolcada.

Estados Unidos comenzó agresivamente cuando su primer bateador, Brian Roberts, abriendo el juego disparó jonrón por el jardín central; sin embargo el diestro Matsuzaka cerró la cuenta, aunque permitió en esa propia entrada sencillo del designado Rollins.

No demoró mucho Japón en igualar el marcador, pues en la parte baja del segundo capítulo Inaba recibió boleto-actuaba el abridor y perdedor Roy Oswalt (1-1)-, Ogasawara disparó sencillo al izquierdo que adelantó hasta tercera a Inaba y, luego de out entregado por Fukudome en fly a lo corto de la pradera izquierda, Johjima remolcó al corredor hacia la goma por elevado de sacrificio al jardín derecho.

Los estadounidenses volvieron a la carga en la apertura del tercero, después de dos outs: Rollins conectó sencillo al derecho, robó segunda y anotó propulsado por biangular de Wright al right center.

Sin embargo, los asiáticos aseguraron el encuentro en la conclusión del cuarto inning al producir racimo de cinco que supuso el envío a las duchas del abridor Oswalt: Inaba comenzó con sencillo al derecho, Ogasawara siguió la rima con imparable al central, Fukudome se embasó por error del camarero Roberts y en la jugada anotó Inaba en tanto Fukudome adelantó hasta tercera; Johjima elevó fly de sacrificio al derecho que impulsó a Ogasawara, Iwamura largó triple por esa misma banda y Fukudome anotó.

Así las cosas, Kawasaki sonó cohete al right center e impulsó a Iwamura con la cuarta carrera de la entrada; Ichiro roleteó por el cuadro y Kawasaki se corrió hasta segunda, vino entonces Nakajima y despachó tubey a la banda derecha que propició la entrada de Kawasaki desde la intermedia con la última carrera de ese capítulo y al propio tiempo decretó la salida del box de Oswalt.

Los norteamericanos lograron descontar dos en el octavo episodio frente al cuarto lanzador empleado por los nipones, Mahara, (detrás de Oswalt trabajaron Sugiuchi y Tanaka) al combinar doblete de Braun, boleto a MacCann y doblete de Mark DeRosa, que impulsó a los corredores en circulación.

Las alegrías en la banca estadounidense por el descuento duraron poco; en la conclusión de ese propio inning los ganadores añadieron otras tres carreras que sacaron de juego a los locales.

Boleto a Fukudome –lanzaba Hanrahan, quinto lanzador empleado por Jhonson- , sacrificio de Johjima, out por el cuadro de Iwamura que llevó a tercera a Kataoka (corría por Fukudome), rolata por el cuadro de Kawasaki y error en tiro de Jeter a la inicial que abrió las puertas del home a Kataoka y decretó la expulsión del box de Hanrahan.

En esa situación vino el último relevista estadounidense (Shields), Kawasaki robó segunda y desde allí fue impulsado por sencillo de Suzuki al central; acto seguido Nakajima disparó doblete a la banda derecha y Suzuki entró con la última anotación del juego.

Los tres outs del noveno los consiguió el estelar Yu Darvish con apenas un hit permitido y par de ponches propinados.

Por los norteamericanos lanzaron, además, Grabow, Howell y Thornton.

Esta noche será la gran final con un menú asiático: Corea del Sur –jugará como local al ganar el lanzamiento de la moneda- versus Japón.

Japón dependerá del súper estelar derecho Isashi Iwakuma, en tanto Corea del Sur apelará a su as Jung Keun Bong.








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