Beisbol cubano, Santiago en la cuerda floja.

Texto y foto: José R. Castillo Argüelles.

Con apenas doce juegos por celebrar, tres de los cuales son encuentros pendientes (dos con Las Tunas y uno con La Habana); así como sub-series ante Industriales (comienza hoy en el Latinoamericano), Holguín y Guantánamo, estas últimas programadas para el estadio Guillermón Moncada, la posible clasificación de Santiago de Cuba para la post temporada no podía ser más complicada.

Como puede notarse todos los choques por celebrar serán frente a equipos que también luchan por su clasificación, uno sólo de los cuales está en posición relativamente cómoda: Guantánamo, conjunto que, aún llegando a la sub-serie con los indómitos con el boleto en el bolsillo, no va a hacer concesiones de ningún tipo; puesto que eliminando a su poderoso vecino despeja un tanto el camino de los play-off.

Descontando a Villa Clara y Guantánamo que se pintan como seguros inquilinos del segmento cumbre, la batalla en el Este será protagonizada por Ciego de Ávila, Las Tunas, Santiago de Cuba y Holguín, seleccionados que en estos momentos se ordenan siguiendo esa misma enumeración, pero que están muy próximos el uno del otro.

La tropa de Ermidelio Urrutia está apenas a dos juegos y medio de los avileños de Roger Machado, las huestes de Antonio Pacheco aparecen a medio juego de Las Tunas y los pupilos de Tico Hernández a un juego de los indómitos.

Restando a Santiago de Cuba cuyo itinerario final ya les describí, los tuneros -al parecer- tienen el camino más empedrado entre los restantes aspirantes.

Primero tendrán que lidiar con el mejorado Cienfuegos (la serie particular entre ellos está 2-1 favorable a los orientales, pero ahora es dable esperar una resistencia más enconada), con Villa Clara (van perdiendo el compromiso bilateral 1-2), con Camagüey (podría parecer asunto de poca monta, pero no lo es; de hecho los tinajoneros les han ganado los tres juegos disputados entre ellos) y luego con toda seguridad jugar los dos pendientes con Santiago de Cuba.

Los avileños, por su parte, tampoco desfilarán por una pasarela; pero lucen menos enredados, pues tendrán como oponentes a Pinar del Río (2-1 van delante los primeros), a Camagüey (3-0) y a Villa Clara (1-2).

En mejor situación que los demás aspirantes está Holguín que se las verá con Metropolitanos (2-1), Santiago de Cuba (1-2) y Granma (3-0) y tiene un juego pendiente con Ciego de Ávila. Sin embargo, no hay que olvidar que en los momentos actuales son los últimos en el listado de candidatos, luego tendrán que aprovechar muy bien las aparentes ventajas del calendario y contar con los tropiezos de los demás equipos envueltos en la lucha por los cupos para los play-off.

Volviendo al caso de Santiago de Cuba vale decir que la situación se torna más desesperada si tomamos en cuenta la creciente declinación en el rendimiento del equipo.

Además de contar a lo largo de todo el campeonato-hecho inédito en un equipo santiaguero- con una pobre defensa y un pitcheo que se ha venido desarticulando en la medida que avanza el evento, ahora hay que sumar la poca productividad ofensiva de su tanda de bateadores. La fatal combinación de estos tres índices explica el atolladero en que se han metido. Aquellas aguas trajeron estos lodos.

Si durante la primera parte del calendario contaron con el liderazgo de Osmel Cintra –aún con números que lo ubican entre los primeros lanzadores del certamen, a pesar de su reciente merma- y el aporte de otros dos pilares como Danny Betancourt y Alberto Bicet; hoy por hoy el panorama es desconsolador: ni la reincorporación de Vera ha aportado los dividendos esperados, ni Yaumier arroja luz esperanzadora, ni los tres primeros mencionados parecen mostrar la forma deportiva que reclaman los tiempos actuales y aún más la etapa de los play-off, si es que llegan a subir al tren de la post-temporada.

Ello por mencionar solamente el pitcheo de cabecera, si volvemos la vista al relevo la preocupación no hace sino aumentar.

Incluyendo la actuación de Osmani Tamayo (7 rescates y tres victorias, el mejor en esta función en el equipo, las Avispas no han podido contar con un respaldo confiable para resguardar ventajas; porque el propio Tamayo ha estado montado en un cachumbambé, muy buenas salidas en oportunidades y ruidosas explosiones en otras.

Ni Enrique Pérez, ni los novatos Ángel Luís Márquez y Yuriannis Ramos, ni el curtido Félix Rivera – por sólo citar a los principales relevistas- han aportado el cerrojo que necesita todo equipo que pretenda mantener un paso ganador.

No estoy entregado a la tarea de hacer un epitafio, antes bien quisiera que el conjunto sacara fuerzas de flaqueza y, por lo pronto, obtuviera la clasificación. Lo demás sería otra historia, pero al menos Santiago se incluiría con apego a la tradición que forjó por sí mismo, entre los mejores equipos del país.

Sin embargo tengo el deber de ser objetivo y, aunque muchos ahora apelan al lejano recuerdo de la 38 Serie Nacional cuando el equipo clasificó agónicamente y luego no paró hasta conquistar el título, creo que no hay razones lógicas para sustentar ese optimismo, basado más bien en una especie de fe ciega que en la evaluación real de las posibilidades.

Es cierto, aquella edición del equipo hizo la hazaña, pero hay notables diferencias entre aquella nómina y la actual; aunque las comparaciones a veces no son aconsejables porque las circunstancias cambian, pienso que nadie podrá objetar que aquel conjunto estaba plagado de luminarias, lo que no es precisamente el sello del equipo actual.

Sigamos con atención esta crucial etapa del segmento clasificatorio que, suceda lo que suceda, reglará grandes emociones a los millones de amantes de este deporte en nuestro país.




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