Ciego de Ávila resurge en su patio.

Por José R. Castillo Argüelles.
Foto: Armando Hernández.

El quinteto de Ciego de Ávila con el respaldo de su entusiasta afición encontró la fórmula de la victoria en reñido encuentro que les permite salir hoy a la cancha del polideportivo Yayabo en busca de igualar el play-off final de la XVI Liga Superior de Baloncesto, en el que todavía marchan debajo por 2-1 frente a sus rivales de Capitalinos.

El marcador de la sentencia fue de 78-75 y no deja margen a las dudas de lo encarnizado de la confrontación que, por otra parte, estuvo matizada por una airada protesta de los visitantes en los instantes finales del choque cuando al parecer una evidente falta cometida sobre Lavastida no fue decretada y la posibilidad del cobro de tiros libres quedó excluida. Si la acción de los silbantes hubiera tomado curso la historia podría haber cambiado su rumbo, pero todo queda en el terreno de la especulación.

Fue un encuentro de vaivenes en la puntuación, jugado a toda intensidad, y prueba de la extrema rivalidad entre ambas selecciones que, sin discusión, aglutinan-en sentido general- lo mejor de nuestro baloncesto actual

El siempre valioso Joan Luís Haití, lideró a los locales con 19 puntos encestados y efectiva actividad bajo las tablas, sobre todo a partir de su reingreso a la cancha en el segmento decisivo de la confrontación.

En encuentros de esta naturaleza, el perder a una figura clave tiene su alto costo y así ocurrió a Capitalinos cuando su pivot Orestes Torres tuve que emprender camino a la banca en la hora de la verdad (quedaban aún siete minutos y fracción de juego) luego de llegar al tope de cinco faltas personales. Hasta ese momento había sido el hombre grande en la nómina de Miguelito Calderón.

Ese vacío fue aprovechado oportunistamente por Haití para accionar con mayor eficacia en el área y aportar los dividendos que necesitaba su equipo.

Además de Haití, castigaron el aro contrario Boffill con 14 puntos, Alexis Mestre y Yudnier Pérez, ambos con 12; mientras que en el otro bando Lisván Valdés (19) y Alexis Lavastida (17) marcaron los acordes principales de la sinfonía ofensiva.

Hoy se jugará el cuarto encuentro de la finalísima y nadie duda que en la instalación avileña no cabrá ni un alpiste a la hora del silbatazo inicial, pues la hinchada local se apresta a respaldar el posible triunfo que empareje las acciones y le ponga más pimienta a esta crucial lucha por el título del baloncesto élite varonil cubano.







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