Panorama beisbolero.

Texto y foto: José R. Castillo Argüelles.

El beisbol es una pasión que acompaña a los cubanos a lo largo de todo el año y es temática recurrente en cualquier espacio donde se genere un intercambio social, bien sea a limitado nivel interpersonal, o acaso en debates grupales en centros de trabajo, estudiantiles, en barriadas, plazas públicas etc.

Por estos días, cuando ya pareciera que empiezan a languidecer las resonancias del vibrante final de la 49 Serie Nacional de Beisbol, el interés colectivo toma curso hacia la anunciada celebración de la Serie Selectiva (no es el nombre acuñado oficialmente) y las posibles características de este certamen en el que se afincan las intenciones de mejorar los niveles de nuestro deporte nacional por excelencia, de manera que podamos recuperar el terreno perdido a lo largo de los últimos años en la escena internacional.

El hermetismo sigue dominando a sus anchas y ello da pábulo a conjeturas de todo tipo entre la afición.

El misterio es siempre consustancial a las decisiones en nuestro beisbol, creando la ilusión de un docto tribunal que emplea días y días… y más días para llegar a un dictamen final que parece fruto acabado e inmejorable de la más concienzuda y exhaustiva reflexión; sólo que más de una vez hemos caído en cuenta que las intenciones no se correspondieron con los resultados.

Meditar, consultar expertos, diseñar cuidadosamente, obrar con previsión, analizar variantes, todo ello parece absolutamente procedente. No así, tener en vilo a la afición hasta el último minuto, presa de la mayor incertidumbre y víctima de todo género de especulaciones, muchas de ellas tendenciosas y echadas al vuelo por los que sacan provecho del mutismo oficial.

Será una web en el extranjero la que por fuentes ¨no oficiales¨ y ¨trascendidos¨ arroje un poco de luz sobre el certamen que se avecina.

Espero que no.

De momento los seguidores de esta disciplina se conforman con volver los ojos a la escena internacional y se complacen con las ofertas del calendario para lo que resta del año, comenzando por la conocida Semana de Beisbol Haarlem, Holanda fijada para los días 9 al 18 de julio y en la cual el equipo que nos represente se estrenará en la segunda fecha de la lid ante el conjunto de Japón.

Posteriormente completarán la fase clasificatoria ante Estados Unidos (monarca defensor), Tapei de China, Holanda y, tras un descanso intercalado, Venezuela.

También está en el horizonte el Mundial Universitario en Tokio del 29 de julio al 8 de agosto con la participación confirmada de un total de diez países.

El Campeonato Mundial Juvenil programado del 23 de julio al 1 de agosto en Thunder Bay, Ontario, Canadá es otro foco de interés y ya se conoce que Cuba figurará en la Pool B junto a Korea, Panamá, República Checa, Holanda y Canadá. En la Pool A estarán Taipei de China, Estados Unidos, Venezuela, Italia, Italia, Francia y Australia.

Los compromisos de los cubanos en orden cronológico en preliminares serán estos: viernes 23 de julio ante Panamá, y en días sucesivos frente a Canadá y República Checa. Descansarán el 26 y en los días siguientes se las verán con Korea y Holanda, antes del asueto que precederá a la fase de los play-off.

Puerto Rico acogerá el torneo panamericano del 1 al 10 de octubre que concederá credenciales para los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y para la venidera Copa del Mundo.

Finalmente el plato fuerte será, sin dudas, la Copa Intercontinental señalada para Taipei de China del 23 de octubre al 1 de noviembre.

De manera que los retos menudearán extra-fronteras y para buscar un tránsito exitoso por ese itinerario de marras hemos de atar cabos, seleccionar adecuadamente nuestros equipos, enmendar errores del pasado, soltar amarras de los estereotipos, compulsar a los atletas al juego alegre y creativo y acaso, lo más aconsejable, educarlos a batallar sin una excesiva presión que los convierte en rehenes de sus naturales y eventuales limitaciones.

Cualquiera puede fallar en una jugada, en una decisión, en un momento clave; eso está en el juego, pero no por ello han de cargar con el abrumador peso de una falta que es hija espuria de una entrega absoluta en defensa del pabellón patrio.

Ganar y perder son vertientes naturales de la confrontación atlética a cualquier nivel, pero lo más importante es la actuación que precede y acompaña a esa sentencia final.





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