Alazanes espantaron a las Avispas.

Con una contundente barrida a manos de Granma abandona suelo bayamés el equipo de Santiago de Cuba, luego que este domingo cayera por tercera ocasión consecutiva, esta vez con pizarra adversa de 11 carreras por 5.
 
Un ataque de diez imparables, entre los cuales figuraron un doblete y par de bambinazos, hizo mella en el esfuerzo de cuatro lanzadores empleados por el mentor Antonio Pacheco en el afán de impedir el humillante saldo de tres derrotas en línea durante su visita al estadio Mártires de Barbados.
 
El relevista Alaín Tamayo cubrió felizmente seis entradas con sólo dos jits permitidos y cinco ponchetes propinados y se agenció su segundo triunfo de la temporada frente a un fracaso; en tanto la derrota se fue del lado del primer relevista empleado por los visitantes, el diestro Osmani Tamayo, quien no pudo sacar outs y cargó con dos carreras limpias al tiempo que concedió par bases por bolas en su fugaz y malograda estadía en el box.
 
El más productivo toletero del conjunto triunfador fue su cuarto bate Yoenis Céspedes con cuatro remolques y par de jits, entre ellos un cuadrangular, así como una carrera anotada. Dos impulsadas en cada caso sumaron Urmaris Guerra y Ramón Tamayo. El primero ligó de 4-1 y anotó dos y el segundo produjo de 3-1, un bambinazo y pisó la goma dos veces.
Por Santiago de Cuba Glauber Kindelán sacó los mejores dividendos ante el pitcheo de los Alazanes al apuntarse dos jits en cuatro comparecencias al home, entre ellos un  estacazo de vuelta completa con cuatro impulsadas y una anotada.
 
Pacheco utilizó a cuatro serpentineros: Mario Ibáñez, Osmani Tamayo, Rudiel Peña y Edisbel Agramonte.
 
En el otro bando la apertura fue encomendada a Lázaro Blanco, pero apenas pudo sostenerse tres capítulos en los cuales le anotaron cinco limpias y luego vino el hermético relevo de Alaín Tamayo, que condujo a la victoria.
 
Una vez más la fragilidad del pitcheo santiaguero se hace sentir y pone nubes de tormenta en los planes del alto mando del equipo. En total Granma le anotó 29 carreras al cuerpo monticular indómito en tres choques (uno de ellos de sólo 8 entradas) para un promedio de casi 10 por juego y le conectaron 34 jits, a razón de casi doce por encuentro.
 
Frente a estos escalofriantes números estuvo una ofensiva que fue incapaz de contrarrestar esa carencia: 12 carreras anotadas en tres partidos para una insuficiente media de 4 por desafío y 26 imparables que le significaron un promedio inferior, de casi nueve por choque.
 
Esas estadísticas son suficientemente ilustrativas y han de estar bullendo en la mente de los técnicos santiagueros, pues el camino hacia mejores resultados pasa inexorablemente por el justo equilibrio de estos dos importantes renglones, pues resulta impensable que la artillería actual de Santiago de Cuba pueda afrontar los márgenes que está dejando su maltrecho pitcheo.
 
La efectividad colectiva de los serpentineros indómitos es elevadísima: 6.15, únicamente mejor que la de Holguín 6.55 y la de Metropolitanos 7.25.
 
Ahora las Avispas se presentarán a partir de mañana martes en el estadio Cándido González de la capital agramontina, ocasión propicia para tratar de restañar las heridas, aprovechando la debilidad de unos adversarios que se ubican en la última casilla de la División Oriental.
 

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