Borrón y cuenta nueva, comienzan los play-off.

Texto y foto: José R. Castillo Argüelles

Este domingo se cerraron las cortinas del segmento clasificatorio de la 48 Serie Nacional de Beisbol y ahora entramos en los estresantes play-off: cuartos de final, semifinales y final que nos regalarán crecientes e inolvidables emociones.

No habrá que esperar mucho, el próximo miércoles Pinar del Río y Sancti Spíritus ocuparán el terreno del estadio Capitán San Luís desde las cinco de la tarde en busca del siempre importante primer triunfo en una intensa y corta serie que, no obstante, será más extensa que en años anteriores ya que contará de siete juegos a ganar cuatro y no de cinco-tres, como se hacía tradicionalmente.

Ese mismo día a las ocho de la noche comenzará en el estadio Nelson Fernández la porfía entre Habana e Isla de la Juventud para completar la entrada en acción de los elencos que ganaron el boleto por la Zona Occidental.

Como ya anticipamos, aquí será como si todo empezara de nuevo y los resultados precedentes alcanzados por los equipos clasificados no suponen, necesariamente, que la historia siga un curso predeterminado.

La capacidad de luchar en medio de circunstancias extremadamente tensas será un atributo casi indispensable para navegar con fortuna en los tiempos procelosos que se avecinan.

De modo que elegir los favoritos es una tarea peliaguda, pero acaso inexcusable.

Pinar del Río, que cumplió la etapa preliminar con resultados más satisfactorios que Santi Spíritus y tiene larga hoja de servicios, matizada por una mayor experiencia en los cruciales duelos de post-temporada, puede figurar con precedencia sobre sus adversarios de turno; pero no la tendrá nada fácil ante los Gallos, que mejoraron notablemente su rendimiento en el último tercio de la etapa preliminar y tienen una respetable artillería y un elenco en el que figuran hombres con amplia experiencia internacional, quienes derrochan oficio y garra, tan necesarios para la batalla en ciernes.

Los pinareños, que ostentan la condición de sub-titulares nacionales, lograron este año mejor desempeño que en el anterior y llegan, por tanto, con fuertes credenciales para vencer este primer obstáculo.
Así las cosas, a la tropa de Luís Giraldo Casanova le concedo las mejores oportunidades.

En cuanto al compromiso Habana-Isla de la Juventud me inclino a favor de los primeros, no sólo por el hecho de lo cómodo que resultó su tránsito por la fase clasificatoria, en contraste con el peleado boleto conseguido por los pineros, (ya había puesto sobre el tapete que agua pasada no mueve molino), sino por el nivel de su cuerpo de serpentineros que podría ser determinante en una fase que, las más de las veces, no se caracteriza por amplios marcadores y predominio de la ofensiva.

Aún así, la combatividad de los isleños y el liderazgo de Michel Enríquez, pueden aportarle ribetes dramáticos a esta porfía.

El jueves 7 de mayo el calendario estará más nutrido porque ese día, además de que los equipos occidentales efectuarán los segundos juegos de sus respectivos play-off, entrarán en actividad los clasificados por la Zona Oriental.

A las cinco de la tarde volverán a chocar sobre la grama del estadio Nelson Fernández los conjuntos de Habana e Isla de la Juventud y a esa misma hora dará inicio en el estadio Guillermón Moncada el primer duelo entre Santiago de Cuba y Villa Clara.

A las ocho de la noche de ese propio día medirán fuerzas en el Capitán San Luís, por segunda jornada consecutiva, Pinar del Río y Sancti Spíritus y a esa misma hora se verán las caras en el estadio José Ramón Cepero los elencos de Ciego de Ávila y Holguín.

En esta división del Este el favoritismo parece más claro: Santiago de Cuba, actual campeón nacional, goza del mejor aval que sus rivales de Villa Clara y Ciego de Ávila cuenta con mejores atributos que Holguín.

Sin embargo, el pase a semifinales no será por decreto.

Santiago sigue contando con una poderosa ofensiva, pero su pitcheo dista de la eficiencia deseada. En estos momentos el cuerpo monticular se afinca en la veteranía y liderazgo del batallador Norge Luís Vera, secundado por los brazos de Yaumier Sánchez, Reinier Roibal, Alberto Bicet y Osmel Cintra, preferentemente. Algo hay que sumar a favor de las Avispas: el formidable espíritu de pelea de este equipo, que parece estar hecho para las exigencias de los momentos que están por llegar.

Villa Clara, por su parte, después de un comienzo verdaderamente arrollador, cayó en picada diezmado por algunas ausencias notables y una caída en el rendimiento de figuras regulares. No obstante, la maquinaria naranja dio señales de ajuste y también inscribe en su escudo el blasón de la combatividad. Luego, aquí también ¨correrá la sangre¨.

Finalmente, los Tigres de Ciego de Ávila tendrán que conjurar el fantasma de sus negativos antecedentes en play-off. Tienen argumentos para borrar esa imagen. Sentaron cátedra en pitcheo, defensa y bateo a lo largo de las preliminares e incluso estamparon un nuevo record de más juegos ganados en una temporada. Su arsenal está bien dotado en todos los órdenes para la batalla frente a Holguín.

De otra parte, los holguineros que fueron capaces de frenar una caída de última hora que puso en peligro su clasificación, una vez con la credencial en el bolsillo saldrán determinados a seguir adelante y no estarán dócilmente a merced de sus oponentes, por el simple antecedente de su curriculum vítae. Por lo tanto, este será otro combate que preludia lucha sin tregua en pos de la victoria.

Iniciemos pues la cuenta regresiva para el grandioso espectáculo que estremecerá a nuestro país de un extremo al otro –la capital incluída, a pesar del descalabro de Industriales- desde el 6 de mayo y hasta el 11 de junio.







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