La pesadilla no acaba.



Por más que la afición santiaguera ha venido postergando las esperanzas en torno a la recuperación de su equipo, supeditadas al despertar ofensivo de los rojinegros y sobre todo a la reacción de su maltrecho cuerpo de pitcheo, ese momento añorado no acaba de cuajar;  sino que, por el contrario, en lugar de avanzar hacia los anhelados sitiales de la vanguardia las Avispas dejan escapar preciosas oportunidades y la inacabable pesadilla de sus parciales comienza a perfilar los indeseables contornos de la frustración.


Ya habíamos hecho notar que la presente gira por territorio occidental tenía perfiles cruciales para las aspiraciones del conjunto, pues de las cuatro sub-series que debía disputar tres serían con equipos incluidos entre los de más de más bajo rendimiento en el campeonato y ello podría aprovecharse para avanzar en la tabla de posiciones ya que los aparentemente seguros triunfos indómitos en estas porfías podrían conjugarse con los tropiezos del pelotón de vanguardia.


La realidad ha sido muy diferente: perdieron 1-2 la sub serie con Matanzas (apretadamente salvaron la honrilla en el último juego 6 anotaciones por 5), luego viajaron a Latino y salieron por la puerta estrecha 1-2 (saldo menos sorprendente, pero igualmente desfavorable) y acto seguido, tras imponerse categóricamente en el primer choque ante Metropolitanos 12 carreras por 1, ayer dejaron escapar una victoria que parecía segura, luego que tomaron ventaja de cinco en la apertura del décimo inning.


Matemáticamente todavía los indómitos no están descartados, por supuesto, pero -para ilustrarlo en términos ciclísticos- es ahora que están en terreno llano (frente a equipos menos exigentes y menor tensión en el calendario) el momento oportuno para buscar espacios en la vanguardia y no cuando la escarpa (equipos más poderosos y la clasificatoria aproximándose al final) les anteponga situaciones extremas.


Por otra parte, como queda sobrentendido, los rojinegros no pueden por si solos buscar el añorado espacio entre los cuatro que ganarán el boleto hacia la postemporada, sino que dependen también de los tropiezos en el grupo que le antecede.


Santiago sigue sangrando por el flanco de su pitcheo a pesar de la gran movida que hizo a mediados del campeonato  con figuras traídas de su reserva y del despliegue de coraje de algunos de sus veteranos que no han logrado hacer corresponder su firmeza volitiva con los resultados competitivos.


Con esta asignatura pendiente y desaprovechando adicionalmente momentos como los aludidos más arriba el camino se vuelve harto espinoso para conseguir una clasificación que, de lograrse, significaría -desde mi punto de vista- la mayor y tal vez única recompensa al alcance de un equipo cuyos argumentos han carecido de solidez a lo largo de todo el evento.


De conformidad con el espíritu combativo forjado en la memorable trayectoria del equipo los más inconmovibles parciales de la causa santiaguera se niegan a abrir las puertas al desaliento, pero cada vez más el peso abrumador de los hechos parece dictar una sentencia desfavorable.


Una cosa está clara,  para luego es tarde. Ahora o nunca es la divisa insoslayable.


Cuba, beisbol, 50 Serie Nacional

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